noruega

- Take us to see the sun -


Me quedo con éste. Con este momento del viaje al norte. 


Después de varios días de intensa lluvia unos rayos de sol se adivinan a lo lejos. Algunos nos toman por locos, pero corremos desde nuestra casita de madera por los campos que nos separan de la civilización. Son las once de la noche y queremos subir a la montaña más alta de Bodô para ver el sol de medianoche. El tiempo y las nubes van en nuestra contra, y la opción de conseguir a alguien que nos suba hasta lo más alto es un poco difusa. Hasta que aparece un coche, en medio de la nada, conducido por un auténtico cowboy. Entiende a la perfección por nuestras caras que es lo que tiene que hacer cuando les decimos: "Take us to see the sun". Nos subimos al coche y por unos minutos nuestro héroe encarna a Kenny Rogers mientras tararea "The Gambler". Una lágrima de emoción rasca mi mejilla mientras veo el sol cada vez más cerca, y me siento observada a través del espejo por una mirada que de golpe se ha vuelto cómplice de nuestro viaje. Él sabe que una vez nos deje en la montaña y nos salude con su sombrero marrón mientras se aleja con el sol, nosotros le daremos las gracias eternamente, por ser la pieza que encajaba con nosotros esa noche. Y desaparecerá en la noche, con su música, su sombrero y dejando tras nosotros 5 km que recorreremos a pie durante una soleada madrugada que no acaba nunca. 

- Tributo a Charlotte Brontë -


"Volví a mi alcoba, pero no pude dormir. Mi imaginación flotó hasta la mañana en un mar alegre, pero turbulento, en el que las olas de turbación sucedían a otras de grato optimismo. A trechos, más allá de las hirvientes aguas, me parecía divisar una plácida orilla, hacia la que de vez en cuando me impulsaba una fresca brisa. Pero otro viento que soplaba desde tierra me hacía retroceder. La sensatez trataba de oponerse al delirio, el criterio a la pasión. Incapaz de seguir acostada, me levanté en cuanto alboreó el día. " 

Fragmento del libro Jane Eyre, de Charlotte Brontë. 

Fotografías tomadas en Noruega, en Julio de 2013. Ariadna fue la que se lanzó sin condiciones a las heladas aguas de las Islas Lofoten. 
Viva las mujeres valientes!