amanecer

- Cabo de Gata, Diario 2 -

Aquí sigo. En el paraíso. Me he despertado antes que saliera el sol, con el zumbido de un mosquito que ayer se coló en mi habitación.

 

 He hecho una amiga, que se ha convertido en mi confidente, sobretodo porque no puede entender todo lo que le explico, sino dejaría de esperarme cada mañana para ir a pasear. Se llama Azu y es una perrita que me acompaña en mis paseos por este paraje lleno de cactus, flores silvestres y casas de pescadores de madera. De pequeña me mordió un perro y reconozco que siempre los he mirado de lejos, pero con ella siento que nos necesitamos la una a la otra. Ella también está sola estos días, su dueño se ha ido a Marruecos y seguro que le echa de menos. Me pongo un jersey y salimos camino de la montaña. Y así, hablándole y explicándole que hago aquí, porqué me he quedado unos días en este lugar, nos echamos una carrera hasta lo más alto para ver salir el sol. Yo exhausta, me siento a esperar en un roca a que el sol nos caliente para tomar el camino de vuelta a casa, ella busca cobijo entre mis piernas y así nos quedamos un rato. Mientras pienso que cuando me vaya, en unos días, la voy a echar de menos, sale el sol e ilumina lentamente todo el valle. Bajamos, perseguidas por la luz y la fresca brisa de la mañana. Cuando entro por la puerta de la casa que me acoge no puedo evitar sentirme sobrecogida por un sentimiento de fragilidad. Y pienso agradecida en la emoción que uno siente cuando es el dueño de sus pasos. Porqué sentir que podemos escoger nuestro camino nos hace fuertes e invencibles ante cualquier montaña. 

- Despertar -


Lo reconozco, estuve a punto de no despertarme. El día anterior no había parado, y una charla con Ade, en pijama y hasta casi las 2 de la mañana me tentó a retrasar el despertador. 


Normalmente me cuesta despertarme tan temprano, pero siempre que lo hago tengo la agradable sensación de poder aprovechar el día al máximo. Cuando estaba camino del Monte Aloia, ya se me había olvidado lo bien que estaba en mi caliente cama. Tenia una imagen en mi cabeza pero no estaba segura de poder encontrar el sitio adecuado y de poder expresar exactamente lo que veía. Hacía algo de frío, y Ade, que estaba en busca de unos caballos salvajes que habíamos intuido a lo lejos del prado, me vio y después de las risas fantaseando sobre un posible pastor madrugador que paseara por ahí, me ayudó a hacerme estos autorretratos mientras veíamos salir el sol. Llegamos a casa con los zapatos mojados y el frío en el cuerpo, contentas por saber que había muchas otras personas a las que también les sonó temprano el despertador y habían ido en busca del sol para formar parte de la segunda edición del Proyecto Despierta. Un bonito proyecto de Álvaro Sanz, al que me encanta seguir en sus locuras y capacidad para tocar, a través de la fotografía, esos pedacitos escondidos que todos tenemos en el alma. 

* la imagen del texto escrito a mano no es mía, la encontré aquí

- Para seguir adelante -



 "Hoy, antes del alba, subí a las colinas, miré los cielos apretados de luminarias y le dije a mi espíritu: cuando conozcamos todos estos mundos y el placer y la sabiduría de todas las cosas que contienen, ¿estaremos tranquilos y satisfechos? 

Y mi espíritu dijo: No, ganaremos esas alturas para seguir adelante." - Walt Whitman



Hoy ha sido un día especial. Nos hemos levantado antes que saliera el sol y sus ojos brillaban más de lo habitual. Hace meses que lleva planeando éste día y le emociona pensar que muchísimas personas se están levantando, de noche, sigilosas, calentando un poco de café y cogiendo su cámara para fotografiar el amanecer. Yo llevo días imaginando que hay una ninfa que hace posible que poco a poco árboles, hierba, campos y caminos vayan cobrando vida por arte de magia. Y he imaginado a Álvaro como un alter ego de ésa ninfa.
 Porque a veces él, con sus ideas, hace que nos sintamos un poco más vivos. Gracias.