Sweden

- Letters From Sweden 04 -















Y ésta vez, la historia empieza así: " Mónica, La ciudad está increíble. No miento si digo que este es el otoño más bonito que he visto y vivido nunca. Rojos, amarillos, naranjas, marrones, colores tan vivos que hacen difícil imaginar que en apenas unas semanas todo estará cubierto por un manto blanco. Hoy, un sábado cualquiera de Octubre, he salido a pasear y he querido que vinieras conmigo. Ponte la bufanda. Salimos ya." Marta. 

Para los que no lo sepáis Marta y yo llevamos una correspondencia desde que nos separamos, ella en Estocolmo, yo en Galicia. Lo hemos llamado Letters, y cada mes esperamos ansiosas la llegada del cartero. 

Lo que me ha mandado ésta vez, en las fotos parece bonito, pero os puedo asegurar que en directo es una auténtica preciosidad. He recorrido con Marta su paseo de sábado, he sentido el crujir de las hojas secas a nuestro paso y he podido percibir lo feliz que es en Estocolmo. Porque esto no lo manda cualquiera, es fruto de una tranquilidad de espíritu y serenidad absoluta. Y así, un Martes como hoy, voy a ponerme otra vez la bufanda, y voy a salir en busca de aire fresco y de un pedacito de mi día a día para meter en un sobre y mandarlo lejos, a través de ese íntimo hilo que Marta y yo hemos ido creando estos meses. Allá voy!  

- Letter from Sweden 03 -


Valkommen till Rosendals Trädgard, eso es lo que dice mi nueva carta llegada desde Estocolmo. 


Aunque podría haber dicho, métete en el sobre y viaja hasta uno de los sitios más bonitos de la ciudad. Marta ha conseguido que me traslade e imagine uno de sus sitios favoritos en su nuevo hogar: una especie de invernadero-café que estoy deseando visitar en cuanto pueda escaparme a Suecia. Nos sentaremos, y charlaremos de nuestras vidas mientras escogemos nuevas semillas para plantar en nuestros respectivos jardines, como si tuviéramos la boca llena de flores. 

- Este es un proyecto conjunto con Marta Vargas, puedes ver Letters from Sweden #1 y #2 y Letters from Galicia #1 y #2 -


Valkommen till Rosendals Trädgard, that's what says my new letter arrived from Stockholm. But It could have said: put yourself inside the letter and travel till on of the most beautiful places of the cityMarta has gotten me to move and imagine one of her favorite places in her new home: a kind of greenhouse-cafe that I'm wishing to visit when I'll travel to Sweden. We'll sit, and talk about our lives while we choose new seeds to plant in our gardens, as if we had our mouths full of flowers. 

- This is a project I'm doing together with Marta Vargas, you can also see the Letters from Sweden #1 and #2 and the Letters from Galicia #1 and  #2 -

- Letters from Sweden #01 -




Lleva tres días lloviendo, el temporal azota las ventanas por las noches y me despierta varias veces.


 Me gusta ver las gotas de lluvia a través de las ventanas de mi estudio, como se deslizan por los cristales, dibujando formas al azar. Estoy tan a gusto en casa, trabajando mientras llueve, que tengo que obligarme a salir a la calle a pasear y estirar las piernas. Hoy ha salido el sol durante diez escasos minutos, y he aprovechado, medio dormida, para cruzar el jardín, salir al buzón y descubrir con entusiasmo que el cartero había pasado por nuestra aldea, dejando un sobre marrón que venía desde la fría Suecia, de las manos de Marta Vargas. Y ha empezado a llover otra vez, y he corrido hasta casa, para que no se mojara el tesoro que tenía entre las manos. Me he preparado un café con leche, y he ido saboreando todo el contenido mientras la lluvia seguía cayendo con fuerza, anticipando ya una jornada casera y pensando en los pedazos de mi hogar que voy a mandar a Suecia en cuanto salga el sol. 

It's been raining for three days, the strong wind hits the windows at night and awakes me from time to time. I like to see the rain through the windows of my studio, while they wash away them, drawing forms randomly. I'm so comfortable working while it rains that I have to force me to walk outside and breathe fresh air. Today the sun appeared only for ten minutes, and I crossed the garden half asleep, went to the mailbox and discovered with a smile that the mailman left a brown letter that came from cold sweden, from Marta Vargas home. And it started raining again, and I've ran into home, protecting my treasure from the rain. I made myself a cup of coffee, and started savoring all the content of the letter, while rain was still strong outside, anticipating a long day at home thinking about what I'm going to send from here to Sweden when the sun appears again.