- Verano -


No podemos ordenar a ciertos momentos que simplemente ocurran. Hay cosas que no podemos simular. 


La vida real tiene instantes. Tiene alma. Arbitrariedades y pequeños detalles que a veces nos pasan desapercibidos y son difíciles de explicar con palabras. Intento captar con mi cámara algunos de esos momentos, hacerlos míos y guardarlos en la caja de recuerdos que es mi memoria. Éste último mes, he recuperado la sensación de tirar fotos en analógico, y es un gustazo para mi salir con la cámara sin tener que pensar en objetivos, tarjetas de memoria y demás artilugios. Es como si hubiera recuperado una parte de la esencia que un día me llevó a hacer fotos y a disfrutar con ello. Así que me voy de vacaciones y me llevo sólo mi pequeña cámara Konica, un modelo de los años 60, imperfecta, usada y llena de recuerdos que hace que mire a través de su cristal una vida mucho más pausada, una calma encontrada, al fin al cabo, un verano.