- Cuaderno de París / Museo de Historia Natural -


"Francia tiene métodos científicos, máquinas y electricidad, pero no cree de verdad que esas cosas tengan nada que ver con el verdadero asunto de la vida. La vida es tradición y naturaleza humana."    


No quiero ser redundante pero hay muchos viajes encerrados dentro de cada viaje que hacemos. En un mismo escenario, escogemos calles, cruces, modos de transporte y alojamiento que condicionaran nuestro viaje al igual que una pareja, un trabajo o un lugar para vivir condicionaran nuestra vida. Por eso ir a los lugares comunes que "deben" ser visitados porque son de alguna manera iconos representativos de una ciudad o territorio no me dice absolutamente nada. No me siento obligada a subir a la Torre Eiffel, a entrar en el Louvre o visitar el palacio de Versalles. Para mi, desde ayer, una visita obligada al viajar a París debería ser el Museo de Arte Natural de la ciudad. Me quedé fascinada por la gran metáfora que encierra este museo, situado en un edificio de una decadente solemnidad que aguanta elegantemente pinturas caídas, techos altísimos y vitrinas de madera centenarias que encierran tesoros todavía más antiguos. Largas escaleras de caracol, letreros con manchas de humedad con una caligrafía perfecta que me transportan a otro siglo, y me enseñan como esta ciudad cuida de su legado. Estudiantes de biología y botánica dibujan sobre sus cuadernos fibras, huesos, fósiles y tejidos. Me fascina la tranquilidad y sobriedad que se respira, y recuerdo con cierta ternura una cita del libro de Gertrude Stein que estoy leyendo estos días, en la que se refleja la atmósfera de este día transcurrido deambulando entre siglos y naturaleza.